Diego Rodríguez García frente a los monitores del SASMEX en el CIRES

Diego Ganesha
Rodríguez García de León

Director general y creador de AlzoMX: Plataforma Mexicana de Fenómenos Naturales.

Biografía

Diego Ganesha Rodríguez García de León (Cuauhtémoc, Ciudad de México, 2 de julio de 2007), conocido como Diego Rodríguez García, es un desarrollador mexicano, fundador y director general de AlzoMX, la Plataforma Mexicana de Fenómenos Naturales, que dirige desde junio de 2020. Desde agosto de 2022 estudia en la Universidad La Salle México, campus Condesa.

Comenzó a desarrollar AlzoMX a los 12 años con una idea sencilla: explicar, en segundos, lo que ocurre cuando tiembla en México. Desde muy joven le interesó la tecnología y, sobre todo, cómo la información puede ayudar a las personas durante una emergencia. Hoy la plataforma reúne alertas sísmicas, monitoreo de fenómenos naturales y una aplicación para Android disponible en Google Play.

Una infancia entre cables y curiosidad

Desde niño me apasiona ayudar y servir a la gente de cualquier forma posible. Me gusta ayudar a otras personas a entender conocimientos que quizá no tienen y que yo sí, aunque mis ganas de ayudar nunca se han limitado solo a compartir lo que sé.

Recuerdo perfectamente que me encantaba ver por dentro los aparatos electrónicos: televisiones, bocinas, audífonos, controles y muchas otras cosas que desarmaba en mi casa. En ocasiones dejaban de funcionar precisamente porque los había desarmado. Con el paso del tiempo descubrí que la tecnología era lo que más me apasionaba y que, de grande, quería construir aparatos electrónicos y entender cómo funcionan las cosas.

Como me afecto septiembre de 2017

El 7 de septiembre de 2017, pasadas las 11 de la noche, mi hermano entró corriendo a mi cuarto. Yo estaba dormido. Me dijo: «Está sonando la alerta sísmica, tranquilo», me cargó y me llevó a la calle. Ya afuera, vimos un resplandor muy fuerte en el cielo y, enseguida, un movimiento muy intenso.

Doce días después, el 19 de septiembre de 2017 a las 13:14 horas, estaba en clase cuando sonó la alerta de la escuela. Cinco segundos después, la primaria empezó a moverse con muchísima fuerza, justo cuando yo bajaba las escaleras. Tuve la fortuna de que las escaleras estuvieran al lado de mi salón y de que llevaran directamente a la salida de la escuela.

Cuando llegamos al punto de reunión, empecé a llorar porque no sabía cómo estaban mis hermanos ni mis papás. Veía a otros compañeros llorando; incluso mi maestra estuvo a punto de romper en llanto, pero tenía que mantenerse fuerte porque tenía a un grupo de niños a su cargo, aunque sentía la misma preocupación por sus propios hijos. Aquel movimiento duró varios segundos que parecieron infinitos.

Al volver a entrar a la escuela, mi mamá y mi abuela ya estaban ahí, hablando con la directora. Mi mamá se acercó, me tranquilizó y me dijo: «Ve a calmar a tus compañeros de los grupos más pequeños». Así que yo, un niño de quinto de primaria, comencé a calmar a los niños de primero y segundo.

Gracias a Dios no perdí a ningún familiar, pero fue traumático ver la ciudad colapsada y a otras personas perder a sus seres queridos. Mi mamá fue a ayudar entre los escombros. Antes de que se fuera, le pedí que me dejara acompañarla, pero, obviamente, por mi edad no me dejó ir.

Encontré la forma de servir a mi país

Después de ese sismo, algo dentro de mí cambió. Empecé a investigar cómo se generaban movimientos tan fuertes cada vez que sonaba aquel «Alerta sísmica… Alerta sísmica». Investigando, descubrí un mapa donde se podía ver la actividad sísmica en México: sasmex.net, el mapa oficial del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), operado por el CIRES.

Pasé mucho tiempo analizándolo, y al principio fue complicado entender tantos tecnicismos. En esa etapa de mi vida quería servir a México de alguna manera, pero no sabía cómo. Entonces empezó a rondar en mi cabeza una idea: crear una app que avisara cada vez que el mapa detectara actividad sísmica y que, dependiendo de dónde estuvieras, te diera una intensidad estimada y, sobre todo, un tiempo estimado de llegada, para saber qué estaba ocurriendo.

Desde ese momento empecé a investigar más sobre los sistemas de alerta sísmica y sobre los detalles técnicos del sistema que se usa en México: el SASMEX. Vi entrevistas al CIRES, revisé el desempeño del SASMEX en distintos sismos y estudié cómo funcionaba la que, en ese entonces, era la app de alerta sísmica más descargada del país.

Con todo lo que había vivido, ahí encontré la respuesta a cómo iba a servir a mi país. Desde entonces no ha pasado un solo día en el que no busque cómo mejorar.

Dificultades que encontré en el camino

Durante la secundaria, en 2020, y parte de la prepa, algunos profesores me catalogaron como «niño problema». En muchas ocasiones tuve que tener pláticas sobre mi desempeño académico con mi abuela y mi coordinadora. Fueron momentos muy difíciles.

Pero un día le conté a una maestra de Formación Cívica y Ética sobre mi proyecto y lo que quería hacer, y ella me dio un espacio virtual para presentarlo ante más de 500 alumnos conectados. Hubo opiniones de todo tipo: a algunos les pareció increíble e incluso me felicitaron por mensaje, porque en ese momento estábamos en pandemia. Tiempo después me enteré de que otros se burlaban de mí y me tachaban de «autista» o «rarito».

Esos comentarios me dolieron y siguieron incluso durante parte de la prepa, pero aprendí a desechar lo que no me servía y a rescatar lo que me aportaba, incluso de las opiniones negativas que tenían algo valioso.

En la prepa empecé a tomarme el proyecto más en serio. Sin embargo, hubo una limitante que durante años me impidió lanzar mi app: el dinero. La situación económica de mi familia no era ni extraordinaria ni mala, pero no alcanzaba para mis «proyectos».

Años después las cosas mejoraron, y toda mi familia, de una u otra manera, me ha apoyado: económicamente, con servicios como internet y luz, o con un espacio para trabajar en mi proyecto. Sobre todo, mis abuelos siempre me han dado todo lo que tienen para que pueda cumplir mis sueños. Así comenzó el desarrollo de este proyecto.

Un socio y una lección bien aprendida

Cuando me adentré en el mundo de la sismología y la prevención, mi primer proyecto lo hice con un socio que, en su momento, se ganó mi confianza, e incluso mi apoyo económico, para lanzar nuestra app de sismos. Sin embargo, las diferencias que tuvimos me obligaron a separarme del proyecto. Esa persona nunca me regresó el dinero que aporté ni, sobre todo, mi tiempo.

Después de ese episodio tan amargo, algunas personas decidieron quedarse y apoyar mi proyecto. Otras me vieron como «inmaduro» por separarme de alguien que no aportaba al proyecto y que se atribuía todo el crédito de algo que no construyó solo.

Aprender a programar y crear mi idea

Certificado de Sololearn del curso de HTML a nombre de Diego Rodríguez García L., emitido el 23 de marzo de 2022 Certificado de Sololearn del curso de CSS a nombre de Diego Rodríguez García L., emitido el 28 de marzo de 2022

En 2022 decidí aprender lenguajes de etiquita y de programación, principalmente estudiar algunos paradigmas de programación para lograr el objetivo que tenía desde los 12 años: «tener mi propia app y que fuera funcional para todos». Ese mismo año cambié el nombre de «ASMX» a «AlzoMX» y empecé a tomarme el proyecto con toda seriedad.

A finales de la prepa ya tenía una base lo suficientemente sólida para volver a crear el proyecto, esta vez completamente solo. Eso es muy difícil: encargarse de la programación, las redes sociales, los temas legales y todo lo que una app debe tener en regla, sin nadie más.

Cuando logré que mi idea cobrara vida

Primera versión del Monitor AlzoMX mostrando sismos en un mapa junto a su código en el editor Código de AlzoMX con las regiones de alerta y sus límites geográficos Código de AlzoMX que procesa los datos de un evento sísmico en tiempo real

Sin muchas ganas de seguir con el proyecto, decidí crear algoritmos que monitorearan las fuentes oficiales del SASMEX y otros medios de difusión sísmica. Dejé el servidor encendido para ver qué ocurría.

En un sismo posterior, mi robot me envió una notificación de sismo «FUERTE». Revisé la información de inmediato, creyendo que era falsa, y cuatro segundos después sonó la alerta sísmica en mi universidad. Ahí supe que todas las noches de trabajo y todo el esfuerzo habían valido la pena.

Desde ese momento no ha pasado un día en el que no mejore algo de AlzoMX. Aunque el factor económico no siempre estuvo a mi favor, lo que pude haber gastado en fiestas, en salidas, en una novia o en cualquier otra cosa, lo invertí en AlzoMX.

El día que AlzoMX llegó a Google Play entendí que la idea ya no estaba solo en mi cabeza. La app empezó a sonar en celulares de todo el país y la comunidad comenzó a crecer en Telegram, Facebook y otras redes.

En nuestras pruebas durante simulacros oficiales, AlzoMX envió la alerta en menos de 2 segundos. Ver que funcionaba fuera de mi computadora fue la confirmación de que tantos años de insistir habían valido la pena.

Visita al Centro de Instrumentacion y Registro Sismico

Mapa del SASMEX con la costa del Pacífico mexicano en la sala del CIRES Diego Rodríguez García frente a la pantalla del SASMEX en el CIRES Gabinetes de servidores del CIRES Tablero con el mapa de acelerógrafos instalados en el Distrito Federal

Gracias al esfuerzo de tantos años, me atreví a solicitar al CIRES una visita a sus oficinas centrales, en la colonia Narvarte, y afortunadamente aceptaron. Desde el primer momento en que llegué sentí que estaba en un sueño: entré a ese cuarto con la pantalla que había visto en tantas entrevistas y, finalmente, conocí a su director general, Juan Manuel Espinosa Aranda, quien me dio la oportunidad de platicar unos minutos con él.

Juan Manuel me habló de muchas cosas: de cómo nació el CIRES; de cómo se fue cambiando el sonido de la alerta sísmica, porque los niños lo confundían con el de los vehículos de emergencia, y de cómo experimentamos un fenómeno llamado «efecto pavloviano» o condicionamiento clásico, en el que aprendemos a asociar un sonido con algo. Básicamente, respondemos de forma automática a un estímulo (en nuestro caso, el sonido de la alerta sísmica) activando un instinto de alerta.

También tuve la oportunidad de platicar sobre los sismos de 2017, especialmente el del 7 de septiembre a las 23:49 horas, y recibí una recomendación de lectura: Los sismos en la historia de México, escrito por Virginia García Acosta y el Dr. Gerardo Suárez Reynoso.

Al final, el CIRES me obsequió una taza acompañada de varios dulces mexicanos. Sin embargo, el regalo más significativo para mí fue estar ahí y vivir lo que de niño era un sueño.

Logros y cómo es todo actualmente

Hoy AlzoMX es una de las apps más confiables para monitorear tanto la actividad sísmica como los riesgos naturales que pueden ocurrir en nuestro país: huracanes, tormentas, volcanes y más.

Combino mis estudios con el desarrollo de AlzoMX para Android y Windows. La app sigue recibiendo mejoras: la ETA por lugar, el nivel de riesgo, los sismos mundiales y las repeticiones de los sismos registrados por el SASMEX.

Sigo trabajando con la misma idea del primer día, ahora acompañado por una comunidad que prueba, graba simulacros y comparte la app en todo México.

AlzoMX es un proyecto sin fines de lucro. No genera ingresos millonarios, y lo poco que llega a generar se destina directamente al mantenimiento y la mejora de la plataforma.

Google Play

AlzoMX está publicada y disponible gratis en Google Play.

Red sísmica

Creamos una red que detecta sismos con los celulares de quienes usan la app.

EAS/SAME

Decodificamos por cuenta propia la señal de radio con la que se transmite la alerta sísmica.

CIRES

Visité sus oficinas centrales y platiqué con su director general, Juan Manuel Espinosa Aranda.

Más allá de estos logros, lo que más valoro es cada mensaje de alguien que cuenta que AlzoMX le avisó a tiempo.

Si estas viendo esto, no dejes de avanzar.

Todo en la vida es un proceso, y nadie te avisa lo difícil que puede llegar a ser. Habrá días en los que sientas que puedes con todo y otros en los que parezca que nada sale bien; los dos te están formando, aunque hoy no lo veas. No te compares con nadie: no sabes lo que cada persona carga ni el camino que tuvo que recorrer para llegar hasta ahí. La vida es como un tren, y en el trayecto subirán personas que vas a querer muchísimo y que, algún día, tendrán que bajar en una estación antes que tú. Duele, pero también está bien: lo que te dejaron viaja contigo. Así que respira, abrázate fuerte y sigue. Cada quien tiene su propio ritmo; lo importante no es llegar antes, sino nunca dejar de avanzar.

Diego Rodríguez García